viernes, octubre 07, 2005

Tener como padre a Stalin

Estos días asistía bastante aburrido a los acalorados debates sobre la educación religiosa en la escuela. Como por arte de (psico) magia he dado con un vídeo del que les propongo un fragmento.

El chileno Alejandro Jodorowsky es escritor, director de cine, guionista de cómics, tarólogo, inventor de la Psicomagia... no se fíen del link anterior que hace muy poca justicia. Dado a conocer en España por Sánchez Dragó (otro día le tocará a él) ha protagonizado algunos de los mejores momentos de la TV contemporánea.

Jodorowsky ha contado en diversas ocasiones que su padre fue un fortachón obsesionado con el dinero y la hombría, acomplejado por un pene minúsculo y admirador de Stalin hasta el punto de dejarse crecer el mostacho y hacerse fabricar chaquetas con cuello Mao. Oigamos hasta qué punto marcó su venturosa vida el hecho de enfrentarse a un clon de Stalin a la tierna edad de 4 años...


Terrorífico, ¿no? Por lo menos sirvió para crear a un nuevo genio. Les recomiendo "La danza de la realidad" en Siruela.

Actualización

Parece ser que no se ve/escucha en algunos PCs/SOs. Aquí dejo una versión en avi de peor calidad...
Gracias Mireia.

Actualización(II)

Como parece ser que existen problemas para el visionado (horrible palabra) lo reproduzco:

[Jodorowsky]: "Mi padre me hizo ateo. A los 4 años me dijo: - ¡Te mueres! ¡Te pudres! !Y eso es todo! - y a los 4 años yo me quede así - mueca de terror - traumado para toda la vida. De golpe, de golpe, me mato el cielo"

miércoles, octubre 05, 2005

Demencial


Ahora que me he secado las lágrimas de tanto reír voy a comentar un hecho del que no sé si me he percatado anteriormente: la dialéctica de las fotos en Libertad Digital. Voy a ir pensando en actualizar el fondo de mi escritorio. Fíjense en las fotos que acompañan a las noticias...

Señor Royo-Villanova, creo que esto no es delito, pero si usted lo cree conveniente...

Si se admiten sugerencias, ahora me molarían una de Pepiño, otra de Pujalte y otra de Carod.

Actualización

Y por supuesto, del Borbón... :D

lunes, octubre 03, 2005

Obaba

La tercera obra en discordia y que a la postre ha sido elegida para optar a mejor película extranjera por la Academia española, Obaba, es un tijeretazo del propio Montxo Armendáriz al libro de relatos Obabakoak, de Bernardo Atxaga.

El director y guionista navarro escoge unos cuantos relatos de los 26 de Atxaga para enlazarlos con la línea directriz: la historia de una estudiante de Audiovisuales que viaja a la población de Obaba. Como siempre, aquí va la sinópsis oficial:

SINOPSIS

Lourdes (Bárbara Lennie), con apenas 25 años, emprende un viaje hacia los territorios de Obaba. En su equipaje lleva una pequeña cámara de vídeo. Con ella quiere atrapar la realidad de Obaba, de su mundo, de sus gentes. Quiere captar el presente, mostrarlo tal como es. Pero Obaba no es el lugar que Lourdes ha imaginado, y pronto descubre que quienes viven allí, como Merche (Pepa López), Ismael (Héctor Colomé), o Tomás (Txema Blasco), están anclados en un pasado del que no pueden –o no quieren– escapar.

¿Quién le iba a decir a Armendáriz que acabaría siendo víctima del elemento metafílmico que persigue a la protagonista, Bárbara Lenni? Sin ser del todo exacta la licencia que me permito sí que es evidente que Armendáriz no ha sido capaz de resolver sus ideas con el resultado deseado. Un trabajo de titanes, si se me permite, que aún así ha dado buenos momentos de cine.

La película narra diversas historias relativas a dos generaciones en el mismo escenario, el pueblo de Obaba. Son verdaderos cuentos. Por un lado, como tantas veces hemos visto en estos casos:
- Algunos no están a la altura
- El resultado de los relatos es demasiado heterogéneo y dependiente de los protagonistas.

Por otro lado, basta echar un vistazo a las sinopsis para constatar que el resultado producido es irregular: hay quien habla de odio y envidia (así se dice en la película), habrá quien pueda encontrar homenajes a arquetipos desterrados o depuestos e incluso un canto a la tierra vasca (desde la navarra).

Aciertos

Voy a empezar por la fotografía y las localizaciones. Javier Aguirresarobe y Navarra. No hará falta que diga mucho más. Quien recuerde "Los Otros" (que extraño que me venga a la cabeza) sabrá lo que puede hacer este hombre con una película: levantarla él solito. Imaginen cuando además dispone del valle del Roncal en el pirineo navarro.

La atmósfera de la película viene envasada por dos marcas conocidas, Aguirresarobe y Armendáriz, a la que podemos unir una banda sonora ad hoc que le sienta como un guante.

Defectos

Como no existe un punto de fuga común a las historias, ciertos intermedios se hacen soporíferos. No son los más, aunque sí hay mas de uno, y es algo extraño en una película del reducido metraje como es Obaba. No confundo ritmo pausado con lento cuando subrayo ciertos momentos "peñazo". Por cierto, Juan Diego Botto de lo peor, junto a Lenni, como protagonistas además de los peores cortes.

Alguien dijo que empezar un libro a lo grande es peligroso: hay que acabarlo mejor. Eso es lo que pasa con la película. Fotografía, banda sonora y exteriores se compenetran para conseguir una atmósfera que envuelve al espectador y lo prepara para lo mejor, que acaba convirtiéndose en pólvora mojada. La música y efectos sonoros nos introducen en una atmósfera de misterio y de curiosidad. Nos encontramos con elementos conocidos bien dosificados: cámara subjetiva, cine/metacine y muy buenos secundarios. Sólo alguna de esas historias nos conmoverá y tendremos que esperar a que acaben las que no nos interesen. Insisto otra vez, no se refuerzan las historias unas a otras y Obaba acaba por no ser suficiente como nexo.

NOTA

Me he quedado al final de los créditos para cerciorarme y estaba en lo cierto: sale varias veces Ansó, villa del pirineo oscense. ¡Un saludo a la tierra de mis ancestros!

domingo, octubre 02, 2005

Estatut

He intentado leerme el Estatut. Entiendo el catalán, nací por ventura en Cataluña, pero he tenido que parar porque es un coñazo insufrible. Me he quedado en el artículo 6, que dice:

ARTICLE 6. LA LLENGUA PRÒPIA I LES LLENGÜES OFICIALS
1. La llengua pròpia de Catalunya és el català. Com a
tal, el català és la llengua d’ús normal i preferent de
totes les administracions públiques i dels mitjans de
comunicació públics a Catalunya, i és també la llengua
normalment emprada com a vehicular i d’aprenentatge
en l’ensenyament.
2. El català és la llengua oficial de Catalunya. També ho
és el castellà, que és la llengua oficial de l’Estat espa-
nyol. Totes les persones a Catalunya tenen el dret d’uti-
litzar i el dret i el deure de conèixer les dues llengües
oficials. Els poders públics de Catalunya han d’establir
les mesures necessàries per a facilitar l’exercici d’a-
quests drets i el compliment d’aquest deure.


Lo que quiere decir (Traducción libérrima) que todas las personas en Cataluña tienen el derecho y el deber de conocer las dos lenguas oficiales (español y catalán). Bueno, mejor dicho castellano. El español es muy parecido al castellano pero es la variante que hablan los españoles y no españoles fuera de la Nación de Naciones. Me he imaginado a un mosso d'esquadra interrogándome en La Rambla: "Diga algo en catalán" y multándome a continuación por no saber decir más que "deunidó".

Lejos de interpretarlo he preferido hacer un balance con las declaraciones de los políticos de partidos de ámbito nacional (de naciones) al respecto. (Sí, pueden juzgarme si así lo quieren: tampoco me leí la Constitución Europea o Tratado Europeo y he decidio releer el Quijote otro año. Dejé atrás los tiempos en el que me decían lo que tenía que leer), Aquí van las declaraciones:

El inefable don José Bono, ministro de Defensa, en medio de un debate sobre ejércitos dijo que se encomendaba a la Virgen de Cortes para que de Cataluña llegue una reforma estatutaria aceptable. Continuó con su discurso con un tono más pedagógico (hablaba con Joan Puig, de ERC): "también ha de tenerse en cuenta la decisión que se adopte en el Congreso, que según la Constitución es 'quien más manda'."

El líder de la oposición, Mariano Rajoy, mostró su disconformidad por la aparición de nación de naciones y puso especial énfasis en el artículo 117.
Este artículo 117 recibió hace unas semanas las críticas del presidente del PP que denunció el "intervencionismo" del poder político que, en su opinión, consagra sobre las cajas. Poderoso caballero es don Dinero, que eso lo saben muy bien PSC, ERC, IC-V y CiU.

El coordinador de IU, Gaspar Llamazares, declaró hoy mismo que la únidad de España no peligra y que el congreso mantendrá la integridad del proyecto. Parece que al Guardián de las Costas Gallegas no le preocupan las diferencias entre territorios lo más mínimo. De hecho los del Tripartit son tan buenos que ni siquiera se tomará las molestias de leer lo que salga.

Por su parte, el presidente Rodríguez ya ha identificado distintos puntos de colisión del texto aprobado por el Parlamento catalán con la Carta Magna, siendo lo relativo a la ordenación económica y la unidad de mercado (Banca, Seguros, Cajas...) lo que más le importa encauzar.

Así pues, haciendo balance sobre las declaraciones:

PSOE y PP se pondrán de acuerdo con pulir los artículos referidos a la apropiación de las cajas y bancos por parte de la Generalitat (digamos que lo dudo, Rodríguez, que harías tú sin el PP. ¿Qué te juegas a que no pasa del Senado y lo aprobáis en las cortes otra vez?). Mientras tanto José Bono impondrá una oración en el toque de diana para la Virgen de Cortes. Por su parte Gaspar Llamazares considera el texto un gran éxito, no hace falta leerlo, casi tan rotundo como sus últimos resultados electorales o su reelección (aquella donde tanta gente cantaba emocionada lo de ¡Tooooongooooo! ¡Tooooongooooo!).

Mientras tanto, un post de Hispalibertas me da que pensar. Tras los fuegos artificiales de gays, estatutos y psoelevisión llega la hora de Rodríguez. Échense a temblar.

Actualización

Un repaso a la información me ha servido para ver que el dato no era correcto. Se referían al artículo 120, que debía ser el 117 en el proyecto inicial.

miércoles, septiembre 28, 2005

Ninette

La obra de José Luis Garci presenta, con sus altos y bajos, un punto de inflexión a partir de "El abuelo" (1998), gran película con defectos de producción basada en la obra de Galdós. Cambio de registro que sólo a estas alturas empieza a tomar cuerpo como la (pretendida) obra de una vida. No parece casual la secuencia temporal en la que se ubican sus películas desde entonces:

Año 2000 - You're the one: postguerra
Año 2002 - Historia de un beso: 1946
Año 2004 - Tiovivo: 1950
Año 2005 - Ninette: 1959

El tiempo me dará o quitará la razón, pero no me sorprendería que su próxima película estuviera ambientada en los 60 en España. Si para muchos "You're the one" supone un empacho de estilo, no son menos los que encuentran en "Historia de un beso" un refrito vacuo de referencias culturales gratuitas a la época y ven en "Tiovivo c.1950" una crónica de la época más dura del franquismo.

Ninette

Ninette es la refundición y adaptación cinematográfica de las dos obras ("Ninette y un señor de Murcia" y "Ninette, Modas de París") que Mihura dedicó al personaje de la inteligente, sexy, graciosa y espontánea muchacha parisina que trabaja en las Galerías Lafayette.

Lejos de ocultar el homenaje, la película comienza con una foto de Miguel Mihura bajo la que incluye su fecha de nacimiento y la efeméride del centenario. Habrá quien lo lea como un recordatorio de redención y habrá quien lo interprete como una declaración de intenciones, pero lo que está claro es que Garci indica sus motivaciones desde el primer momento.

Andrés es un murciano que viaja a París inquieto por respirar las libertades de la capital. Allí un amigo, Armando, le ha conseguido alojamiento en casa de unos exiliados asturianos. Poco sospecha Andrés que no tendrá ocasión de ver nada de París en cuanto Ninette, la hija de sus anfitriones, comience a utilizar sus armas con el español.

En alguna de las últimas películas de Garci se apreciaba el tono ampuloso y estéril de argumentos al servicio de la forma. En Ninette Garci hace un esfuerzo por extraer de la historia original los elementos que favorezcan el carácter narrativo de la película, aunque no lo consiga completamente. La refundición (no comprendo lo del "re", pero viene en todos los anuncios de la película) de dos obras y lo limitado del metraje provocan un resultado algo más prosaico del esperado, pero una película de buena factura sin duda. Y un muy buen guión con oficio con las lagunas comentadas en cuanto a la síntesis de las dos obras.

En el año 1984 se estrenó en TVE una obra de teatro en 8 capítulos protagonizada por Juanjo Menéndez (Andrés), Victoria Vera (Ninette) y Alfredo Landa (Armando) entre otros.

Teatro

Pese a tratarse de sendas obras de teatro y a estar rodada íntegramente en plató Garci utiliza los espacios de manera magistral. El piso de París tiene unas dimensiones muy reducidas (en teoría para favorecer la claustrofobia del espectador) que contrastan con la apertura de espacios que veremos cuando la acción se traslade a Murcia. Pese a lo que pudiéramos pensar a priori, Garci renuncia al crácter meramente teatral. Aunque las secuencias son largas le imprime el ritmo cinematográfico propio de los planos/contraplanos y utiliza casi todas las perspectivas posibles dentro del reducido piso. Arma de doble filo. Lo que se gana por un lado se pierde por otro. El espectador nunca llega a sentir la claustrofobia que inspiraba Juanjo Menéndez en la obra teatral, por ejemplo. Se echan a faltar por lo menos un par de intentos de escapada frustrados de Carlos Hipólito (Andrés) a la calle.

Aciertos

El trío protagonista está fantástico. Elsa Pataky se convierte en una actriz con mucho oficio con un tono distinto (haciendo más justicia al personaje de Mihura que el de Victoria Vera) y realmente sensual. La presentación del personaje es fantástica. Vemos unas pantorrillas sobre unos zapatos de tacón rojo subiendo unas escaleras. Se cruzan con las piernas de un caballero que saluda con un "Bon Soir" para piropear silbando a continuación. Seguimos las piernas por la escalera hasta que oímos un estruendo (suponemos que el caballero cae por las escaleras) seguido de la voz masculina de "Merde!!!!". Quien recuerde la serie de TVE quedará seguramente sorprendido. Llegamos a pensar inmediatamente en Juanjo Menéndez con la atuación de Carlos Hipólito. Sin duda ha sido la referencia y consigna de Garci a sus actores. El caso más palpable es el de Enrique Villén (Armando). El estrábico actor (también aparece en "Princesas") se pega un papelazo y se nos muestra como un actor con muchos recursos. La referencia a Alfredo Landa es evidente en toda la película. Villén toma los gestos, los tonos, e incluso la voz en algunos momentos. Sin duda Garci quería a Alfredo Landa, a un nuevo Alfredo Landa para ese papel.

Aunque la obra no mantenga el caracter sutil que imprimía Mihura contra los censores tiene elementos de trazo menos grueso del esperado. Vemos el punto de vista de un exiliado, asistimos a reivindicaciones sobre la emancipación de la mujer soterradas, observamos un admirado retrato de Lerroux... quien quiera entender que entienda, parece decir Garci. El "toque Lubitsch" no se limita a la escena de los tacones sino que asistiremos a unas cuantas más con la excusa del vecino pintor y la gaita. Los diálogos son brillantísimos y resaltan especialmente el papel de Ninette, el mejor tratado en la película. Es el único personaje que se enriquece realmente con el cambio de escenario.

La música (y banda sonora, con himnos militares incluídos) encaja de manera precisa y sirve de conducto perfecto para la historia. La película contiene multitud de escenas sensuales que en la parte final se convierten en realmente tórridas, aunque nunca de carácter vulgar.

Por último resaltar la puesta en escena. Los diálogos entre los personajes se montan con maestría. Desde los decorados hasta el movimiento de los actores, Lo mejor.

Defectos

Ya hemos comentado que la fusión de las obras, como la ley de Ahmdal (guiño informático), no hace justicia a la original y que el carácter de las originales se ve afectado por la mutilación.

También se echa de menos la claustrofobia original, presente tanto en la obra de teatro como en la serie de televisión, y que no se llega a sentir en la película.

Pese a los magníficos decorados de Gil Parrondo, la iluminación no está a la altura. Como elemento retórico, el carácter artificial e interior queda perfectamente plasmado en la primera parte de París. Sin embargo en la parte final de Murcia, con excepción de alguna escena en el solarium de Ninette, no se refleja la luz natural y el "sol español" que necesitaría la narración.

Magnífica película como homenaje, pero habrá que leer a Mihura para apreciar la obra en toda su dimensión. Ganamos una actriz (Pataky), un actor (Villén), grandes diálogos y una aproximación diferente a la del cine español actual.

Miguel Mihura


Miguel Mihura tuvo la desdicha (seguro que él jamás lo imaginó en vida) de nacer en el año que supondía el tercer centenario del Quijote. Nadie dijo que el dinero público supiera de justicia, así que el centenario de su nacimiento hubiera transcurrido en la más silente de las efemérides si no se hubiese estrenado una película, Ninette (Garci, 2005), como homenaje. Estaba todo asignado al IV centenario del Quijote.

Mihura murió el mismo año que nací, 1977, y 12 años depués, para mi cumpleaños, recibí como regalo un balón de fútbol, una toalla con un bolsillo de velcro y un libro: "Tres sompreros de copa". Mi primer contacto con el género (obviando el escolar, de florecillas y gnomos) y directamente catapultado al teatro del absurdo. Me fascinó, señor Mihura, y todavía resuenan los ecos de las primeras sensaciones con Don Rosario persiguiendo a Dionisio por mis meninges.

Nobleza obliga y prometo revisar su obra en un futuro. En el post siguiente, aunque de solayo, como aperitivo...

lunes, septiembre 26, 2005

Princesas (II): la película

Fernando León cambia a "su fotógrafo" Alfonso F. Mayo por Ramiro Civita y a Elías Querejeta por Alfonso Cuarón, Jaume Roures y Jorge Vergara en la producción.Vuelve a escribir el guión en solitario.

Sinopsis

[... Ésta es la historia de dos mujeres, de dos putas, de dos princesas. Una de ellas se llama Caye, tiene casi treinta años, el flequillo de peluquería y un atractivo discutible, de barrio. Zulema es una princesa desterrada, dulce y oscura, que vive a diario el exilio forzoso de la desesperación. Cuando se conocen están en lugares diferentes, casi enfrentados: son muchas las chicas aquí que ven con recelo la llegada de inmigrantes a la prostitución. Caye y Zulema no tardan en comprender que, aunque a cierta distancia, las dos caminan por la misma cuerda floja. De su complicidad nace esta historia...]

No se ha resentido en el cambio de director de fotografía. Recordar a los ajenos que no valoren demasiado este aspecto (y a los emocionados que lo sobrevaloren) que la labor principal del director de fotografía es mostrar "el tono" que el director le quiera imprimir a la película; fotografiar el universo como el director necesita y subrayar los aspectos adecuados al servicio de la realidad. No se trata de mostrar la instantánea más idílica de un exterior o de usar filtros fog a diestro y siniestro. La fotografía es de lo mejor de la película.

Empieza la película

En el post anterior hablaba sobre la precocidad de F. León y el savoir-faire o know-how (anda que no hay palabras en español para decir esto, pido disculpas). Son 113 minutos que se pasan volando. Con la sobriedad característica en cuanto a tempo, ritmo y montaje, Fernando León comienza con una escena muy lograda en un hospital y nos presenta a los personajes al estilo clásico. Van entrando en la película utilizando mojones de carretera que dispone el director asu debido tiempo. Como en Barrio, hay algún personaje arquetípico (el malvado pasma de los papeles, la yonqui) a los que no pondré ninguna pega. Muchas veces he expresado mi conformidad con los personajes rocosos y planos si están al servicio de la historia, hoy no iba a ser menos. Todo va bien durante casi la primera mitad.

Falta Azcona

Dicho de otro modo, falta guión. Tiene muchos aciertos y otros tantos errores. Intentaré explicarme. Candela Peña está que se sale. No creo ser el único que se haya enamorado perdidamente de su personaje, y eso que no es "la guapa". C.P. es una actriz que te lleva adonde quiera, a la que te crees en cualquier personaje, que nunca defrauda. Lleva todo el peso de la película y lleva al espectador allí donde el director quiere. ¿Qué es lo que falla? Sé lo que falla aunque no sabría decir por qué. Quizá porque Fernando León no es tan buen guionista. La historia tiene varios claroscuros que resultan en finales frustrados. Cuando nos vamos a acercar al clímax el tono se convierte en pedagogía muy simple de perfil bajo. Cada vez que encuentro puntos a su favor, que los hay y bastantes, me encuentro con torpezas de guión que los han eclipsado.

Me gustan mucho las escenas en la peluquería, de la limousina, de las citas con el informático, pero no están bien acabados. Al final dan sensación de ensamblaje de buenos momentos. Imaginemos un guionista a la altura con estos momentos:

- La discusión/enfrentamiento entre las dos prostitutas: un clásico en películas de amistad, en ésta resulta ridículo e inverosímil.
- En el bar con los informáticos y el teléfono. Momento mal resuelto. Cambio de escena y nada, no es que no se cebe con el patetismo, hecho a su favor, sino que lo resuelve de manera extremadamente simple con lo que un personaje desaparece sin más, sin que el espectador lo comprenda.
- La escena del aeropuerto. Prescindible. Me encantan los momentos de aplauso justificados, los momentos de resolución dirigidos al espectador. El del aeropuerto es muy precipitado y evidente.
- Las subtramas. Los desenlaces no llegan en el momento adecuado.
...

Y unos cuantos más. Los momentos donde más evidente es la fragilidad del guión son los diálogos, enfatizados hasta la saciedad. E incluso algún momento de monólogo interior. Varios acaban igual, remarcando alguna frase que intenta ser memorable, pero enfatizando tanto que acaba adoptando un tono un tanto ridículo al repetirlos: "existimos porque piensan en nosotros", "quiero que me vengan a esperar a la salida del trabajo"... Otros guiños, los supuestos motivos de alivio necesarios para el espectador, son vulgares o trillados: "llenar de leche", el del aeropuerto... Es lo que tiene la pedagogía en el cine, hay que considerar al espectador mínimamente inteligente como para que no se sienta tratado como un tarugo. Por otro lado es una magna obra intentar elaborar un guión tan grandilocuente que abarque en un todo conceptos como amistad, enfermedad, amor, prostitución, inmigración...

Uno de los escenarios, la peluquería, me dio que pensar. Puede ser que exista un feedback del cine con la tele. La insistencia con la que "se hace recuento" de sucesos, emociones, etc... en la peluquería me recordó a las "sitcom" españolas. Una nueva variación de "13 rue del percebe". Por cierto, todas las atrices están que se salen en esas secuencias que suponen un acierto, una verdadera ventana por la que el espectador accede a ese barrio y a las motivaciones de los personajes principales y secundarios.

Por eso creo que León debería ir pensando en que le ayuden con el guión...

Actualización

Hoy he recordado cuál fue el punto de inflexión. Recuerdo (cada momento que pasa me cuesta más) que en dos momentos de la película, sendos monólogos de Candela Peña, la cámara hace un nada discreto zoom sobre la cara de la actriz. Mmmmmm, señor León.... ¿Qué será lo siguiente? ¿Gases lacrimógenos junto a los altavoces? Muy mal. Me da igual si fueron retoques de postproducción. Eso no se hace.


domingo, septiembre 25, 2005

Salsa rosa (del color de las vísceras)

Salsa rosa es ese programa que hay en Telecinco cuando zapeas un sábado en el intermedio del partido de fútbol. También puede ser en el intermedio de España-Alemania de baloncesto. O en el intermedio de "A dos metros bajo tierra". Lo que es seguro es que cuando terminen los programas citados, éste todavía durará.



Otras veces lo he visto empezar. Un presentador con un parecido físico entre Gooffey (como se escriba, el de Disney) y Reyero esboza una breve introducción con lo que será el contenido del programa y empieza a presentar a sus tribunos. En ese momento aparecen periodistas de ambos sexos, uno a uno, por un lateral mientras desde las gradas del programa el público se deja las manos en aplausos, vítores y gritos. Dichos periodistas aparecen emperifollados como si vinieran de la boda de doña Letizia, con sobredosis de peluquería, maquillaje... Ellos van como draq-queens y ellas a juego con un piso piloto. Tanto el presentador como los invitados no paran de soltar un: "Qué guapa está usted, señora.../qué guapo está usted" recibiendo un no menos empalagoso: "No, usted si que está guapo/guapa", acabando en ocasiones con un surrealista "No, tú más"

Respecto a los invitados, poco puedo decir. Alguna vez he visto como algún periodista hacía una pregunta a un invitado completamente desconocido. El público jaleaba, y el periodista de labios pulcramente remarcados recomponía su pose de diva para seguir preguntando como un periodista de investigación realmente incisivo. Demencial.



Pues en el intermedio de ayer volví a recalar en la de Berlusconi y, para mi sorpresa, reconocí a alguno de esos periodistas "de renombre" llorando a moco tendido. Reconozco que tenía curiosidad por saber quién se había muerto. Nada de eso. No sé a cuento de qué, el presentador iba pasando de uno a otro mientras su señal de "Dentro video!" dejaba paso a cortes que eran unas auténticas hagiografías de cada uno de ellos. Desde su infancia hasta su entrada en la cadena, fotos de hijos, etc... Desgraciadamente el html no está preparado para mis necesidades, me gustaría poder explicar lo que sentí con algo parecido a:

<vomito>Arggggggggggghhhhhhhhhhh</vomito>

que llenara sus pantallas de fluídos agrios, pestilentes y viscosos. No hace falta tanto, el próximo Sábado pongan Telecinco. El programa debe durar como cinco horas.

sábado, septiembre 24, 2005

Copypaste

Otro blog que se reactiva. Si tuviera que definir a Copypaste lo haría diciendo que es la segunda persona a la que elgiría al otro lado de la mesa a la hora del café. La primera sería probablemente Jodorowsky. El sumum sería juntarlos y esperar a ver lo que sucedía.

Tiene una de esas virtudes que se echan de menos varias veces al día: la personalidad suficiente para fundar sus opiniones sin esperar que un colectivo o corriente se la infunda. Una de tantas contribuciones de los jesuítas al estado laico. (*)

(*) Copypaste: si te molestan los comentarios biográficos parpadea que los quito.

Princesas (I): el director

Fernando León de Aranoa irrumpió en el cine español en 1997 con "Familia" que se llevaría los galardones de mejor guión original y mejor director novel en los Goya del año siguiente. Era un guión brillante sobre una idea original y daba lugar a una obra de calidad superior a la que un director novel se le supone. Juan Luis Galiardo lideraba un elenco de actores muy sólido (algún personaje no estaba a la altura) y la producción de Querejeta se encargaba de redondear una película que sorprendió a propios y extraños, a un servidor por lo menos.

Sinopsis:

[... Alguien dijo una vez que el único error de Dios fue no haber concedido al hombre dos vidas: una para ensayar y otra para actuar. Pues bien, Santiago está dispuesto a remediarlo. Y es que en esta historia hay algo que encaja y algo que no encaja. Encaja que Santiago se levante como cualquier mañana, que su familia al completo le este esperando en la cocina de su casa, que le cante el cumpleaños feliz cuando aparece por la puerta, que le bese, le haga regalos, le gaste bromas, cariños. Lo que ya no encaja es que a Santiago no le guste el regalo de su hijo pequeño, que no le crea cuando le dice que le quiere y que por eso, solo por eso, le grite, le ponga en la calle y exija otro hijo mejor, que no lleve gafas y que no este tan gordo. Y a ser posible, se le parezca un poquito ...]

Cada vez mejor guionista, León confirma las expectativas un año después con "Barrio". Ésta le depararía 3 nuevos Goya entre los que se incluía mejor director. Repiten productor y director de fotografía, mientras que cuenta con mayoría de actores noveles o desconocidos. Cada vez más profesional, Fernando León se acerca en Barrio a la temática social pero sobre todo dirige una película con menos fisuras. No estaría de más estudiar ese fenómeno del cine español en el que se estrenan directores con obras que parecen propias de gente con mucho más recorrido. Sin duda Querejeta tiene muchísimo que ver en esto.

Sinopsis:

[.. Javi, Manu y Rai son tres adolescentes que viven en un barrio periférico de Madrid que ven como el verano pasará monótono y aburrido en el suburbio. La falta de dinero, las chicas y sus ilusiones serán los temas que centren la vida de estos chicos. Comenzarán a buscarse la vida y se iniciarán con algunos trapicheos para intentar conseguir su gran sueño, salir del barrio y ver el mar ...]

En 2001 dirige un documental titulado Caminantes sobre el ejército zapatista que, a mí por lo menos, no me atrajo a priori paraa pagar la entrada del cine.

Llegamos al 2002 y a la explosión de Los lunes al sol. Campaña publicitaria de una agresividad nunca vista. Los críticos en nómina no se cortaban escribiendo sobre la película una semana sí y otra también. Éxito de crítica y público. Esta vez está Bardem y el elenco de actores está rayando la perfección. Llega a los Goya y arrasa, relegando a un Goya testimonial a la magnífica y oscarizada "Hable con ella" de Almodóvar (Creo que fue a partir de este momento cuando Almodóvar entendió que ni el más excelso director puede hacer nada cuando te ganan en marketing y decidió dar un giro hacia el histrionismo de sus orígenes con McNamara en cuanto a imagen pública/política). Esta vez firma el guión, junto a el propio León, Ignacio del Moral.

Está basado en un hecho real, el cierre de unos astilleros, y puede que a partir de ese momento León se de cuenta de que ya no le funciona tan bien el "Do it yourself". Pese al éxito abrumador, la película no pasa de correcta. Técnicamente perfecta, con cifras de una gran producción y con un éxito de taquilla espléndido. Sólo él sabrá si quería acercarse a postulados de Kracauer, Zavattini o Michael Moore, pero lo que está claro es que se queda a mitad de camino, en un regodeo sobre los hechos. Todo el mundo recuerda la situación de partida de la película, incluso hechos aislados, pero la historia se va desvaneciendo tal y como avanza. Como todos los guiones de León, de corte clásico, la trama principal sirve para hilvanar diversas subtramas de cierta sensibilidad que acaban siendo lo mejor del film. Los valores pedagógicos, sociales y narrativos se diluyen, mientras que las subtramas no llegan a suponer una base sólida suficiente para el melodrama. Fernando León no encuentra el tono. No nos encontramos ante ningún "El ladrón de bicicletas", "Las uvas de la ira" o "Riff Raff". Película correcta y a otra cosa mariposa. Pongo la "sinopsis de cartel", como en las anteriores:

Sinopsis

[... Una ciudad al norte, costera, dividida por una ría de aguas verdes y oleaginosas. Muchos hombres y mujeres dejaron atrás el campo o el mar para ir a trabajar a las fábricas, a las refinerías, al astillero. Pero después llegó la reconversión industrial...]


jueves, septiembre 22, 2005

La Encyclopaedia musical con patas

Es muy común eso de abandonar cuerpo y alma en manos de la ciudad, del trabajo, de la familia... dejando como único pendón de "la victoria que fue nacer" a lo que pasa (los eventos consuetudinarios que acontecen) en nuestras poluciones nocturnas. Y cuando llega el momento de recuperar el tiempo perdido la pereza y la dejadez hacen acto de presencia. Para esos instantes de lucidez, en los que un click de ratón nos puede salvar la vida, os presento al embajador de vuestro hemisferio cerebral oculto. Tropicuba nos comenta desde su Tropicubismo los hallazgos que se encuentra en su peregrinar. Tiene un talento innato para las artes y la comunicación, asi que hagamos como que nos creemos lo que dice, engañémonos con la verdad.

A ver si se anima y escribe más a menudo, aunque quién es usted para juzgar.

Actualización
Por cierto, no se les ocurra descargar con la mula los briconsejos de Tropicuba. Desde "El Estilita" nos autoproclamamos "Blog amigo de Pilar Bardem" y exigimos que olvide cuanto lea "in pursuit of M-U-S-I-C", que han sacado disco Sabina y Victor Manuel entre otros.

domingo, septiembre 18, 2005

¿Síndrome?


El otro día me decía un conocido, con toda la razón: "¿qué pinta esta noticia en el Telediarío?". Cada día hay alguna: "El pequeño Jonathan falleció cuando su cabeza quedaba atrapada en una plancha de metal que cedió ..." Ningún informativo se libra y es una consecuencia directa de la búsqueda de 'share' a toda costa. El motivo último no está claro: ¿pedagogía o escarnio de los familiares?. Frecuentemente se cuela alguna noticia relacionada con "El síndrome de Diógenes".



El síndrome de Diógenes es una psicopatología que puede (y suele) carecer de enfermedad mental asociada. Digamos que la propia Psicología lo define como una rareza o extravagancia que consiste en un extremo abandono del autocuidado. Llaman la atención unas cuantas características identificadas con este síndrome, conocido como tal desde 1975:

- Se da en personas mayores, casi siempre en la tercera edad.
- Aparece en sujetos que viven en completa soledad y aislamiento.
- Suelen ser vecinos/familiares de los aquejados los que denuncian la situación a las autoridades.

Las ocurrencias más televisivas se dividen en dos grandes grupos:
  • 1) Los vecinos o los propios familiares de visita ocasional alertan a alguna autoridad competente por el olor de los despojos acumulados en la casa del afectado. El mismo será llevado a un Hospital en el que se le procurarán cuidados.
  • 2) El aviso llega demasiado tarde y es el propio cadáver del afectado el que provoca la alarma.

Es curioso que un sentido tan prescindible como el olfato sea el que dé la voz de alarma sobre un hecho tan visible y audible.

Acostumbrado a masivos movimientos de opinión como el acaecido en favor del tetrapléjico gallego espero con impaciencia el resultado en forma de "opinión universalmente correcta" al que dará lugar el Síndrome de Diógenes. El hecho de que los afectados suelan hacer gala de una misantropía activa retrasará algo la génesis de la consciencia social del S.D, sin duda, pero no tardará en llegar.

El individuo afectado por el síndrome de Diógenes ha perdido la batalla a priori, antes de que empiece el combate. Si entendemos como libertad verdadera aquella que no vulnera la de los demás, inequívocamente vivir al lado de un anciano aquejado del síndrome nos legitimará a denunciar su situación y solucionar el problema de habitabilidad (casi nunca será la compasión "per se") que nos provoque. Pero no por ello hay que obviar el punto de vista del "enfermo".

Imaginen, doña Brígida G.R, 84 años. Noticia del mediodía. Acaba felizmente, se muestran imágenes del domicilio de la ínclita furiosamente desinfectado por un brillante equipo del SELUR. Los vecinos han recuperado la normalidad. La anciana está a salvo en el hospital H donde un equipo médico, despues de estabilizar sus constantes (dudo que la relativa a Felicidad se haya estabilizado con éxito) donde está recibiendo el tratamiento oportuno. Rebobinemos.

Veinte años antes doña Brígida, ama de casa, ha perdido a su marido y con él, la alegría de vivir. Sus parientes, que viven a cientos de kilómetros, tienen dificultades para visitarla e incluso para llamarla por teléfono. Los recuerdos duelen y quizá la lucidez mental es el peor enemigo de ese cuerpo cansado. La rutina de cada día deja de tener sentido. El sol sale cada mañana por el mismo sitio y la despierta para recordarle que hoy es también ayer, y que mañana también lo será. No sabe cuánto tiempo hace de que la resaca de vivir la visita todas las mañanas. Ya no quedan vecinos conocidos, los nuevos acaban de llegar todos los días, desde hace 10 años. Al principio pensaba mucho en el pasado, en su juventud, en los momentos de verdadera felicidad que tuvo. Alguien dijo que siempre quedan los recuerdos, pero no es cierto. Cada vez que doña Brígida intenta recordar le pasa como con los padrenuestros. Nada más empezar se suceden todos mecánicamente. Lo ha hecho tantas veces que vuelan en un abrir y cerrar de ojos, sin que pueda tener la certeza de que no son más que la huella difuminada de lo que recordó ayer. Así que se sienta a morir. Pero como no muere hay veces que sale a la calle. Y recoge lo que encuentra, porque nada le interesa si está más allá de las puertas de su casa. El universo no es uno sino dos. Lo que está dentro de su casa, que ya es su cuerpo, y lo demás.

El desenlace lo conocemos porque ahora sale en la tele. Acaba el telediario. En una habitación del hospital un psicólogo le esta diciendo, sentado junto a su cama, que tiene que cuidarse, que cuidar el cuerpo es una forma de cuidarse a uno mismo. Le pregunta si no está mejor ahora que hace dos días y ella responde que sí sin escucharle. Se aconstumbrará a la nueva vida en el geriátrico. Si se ha acostumbrado a 20 años de soledad y 80 de sufrimiento cómo no va a hacerlo. Si tiene suerte perdera la cabeza. Mientras tanto un estudiante de Medicina está acabando su tésis. Versa sobre el síndrome de Diógenes. El futuro médico subraya aliviado pensando en cuánta gente se podrá salvar ahora que se está tomando conciencia sobre el asunto. Es una buena persona y de verdad sufre por los demás. No comprenderá lo inútil de su tesis hasta muchas décadas después.

lunes, septiembre 12, 2005

Roberto Heras "El Grande"


Pese al lamentable seguimiento de Televisión Española (contraten especialistas en moto sobre calzada mojada si es preciso) propiciado por unas condiciones de lluvia y niebla terroríficas ayer pudimos asistir a una de las etapas más grandes que recuerdo. De las que elevan el ciclismo a la cima de lo épico. Merece la pena esperar los años que sea por una etapa como ésta.

De patatas (contiene spoilers sobre las patatas)

Una vez le presté a un amigo "El tercer hombre". Recuerdo su cara de incredulidad cuando le dije que le envidiaba sobremanera por encontrarse virgen ante la película. Era la primera vez que la iba a ver. A menudo pienso que me encantaría poder ver por primera vez y ad infinitum unas cuantas películas. Y una de ellas es "Frenesí" ("Frenzy", 1972), una de mis favoritas de entre las de "nuestro gordo favorito"- apropiándome de la expresión usada otrora para referirse a Black Francis en la Rockdelux.


También pienso, a continuación, que con Hitchcock ese problema se supera. En el ciclo de Telemadrid volvieron a echar hace un par de semanas Frenesí. Desconozco si se trataba de la versión "uncensored" o no, porque las escenas en cuestión ya habían pasado. Pero quizá verla desde la perspectiva de es-una-de-las-que-más-he-visto-hoy-sólo-pillo-el-final hace que se pueda disfrutar de otra manera. Por ejemplo, hablemos de las patatas.

Frenesí es una de las grandes películas sobre "serial killers". Le ruego encarecidamente por su bien que no siga leyendo si todavía no la ha visto.

- El fuera-de-cámara: Hay un momento en el pub en el que el dueño, Forsythe, está esperando impacientemente a Babs, la camarera, pues acaba de denunciar a la policía que no ha ido a trabajar. En un plano-contraplano vemos simultáneamente a Forsythe, nervioso, y la puerta, a la que no le quita ojo. Mientras tanto oímos la voz de Bob Rusk. Hemos visto al frutero fugazmente, hablando con un cliente. Mientras toman algo, el cliente anónimo le cuenta que esa noche va a tirar un cargamento de patatas, debido al bajísimo coste al que se venden. Finalmente vemos llegar a Babs, con lo que esta conversación, a la que probablemente no se le presta ninguna atención, queda marcada en nuestro cerebro para lo que vendrá más adelante.

- La redundancia (la ausencia de): ¿Recuerdan al inspector y el curso de novelle cuisine de su incomprendida esposa? Dejando al margen la explícita reivindicación feminista de Hitchcock, centrémonos en la horrible sopa de pescado que le ha preparado la esposa a su marido: las imágenes nos muestran a un apurado inspector Oxford intentando primero ingerir y después deshacerse como sea de una sopa de pescado un tanto agresiva para los gustos británicos. El momento, áltamente cómico, supone un repunte de la vis cómica del subtexto del matrimonio a la vez que un hito de suspense para captar la atención del espectador y luego poder pillarlo "desentrenado". Durante todo el momento asistimos desesperados al intento del inspector de retirar la sopa de su plato a la cazuela mientras que, aunque no lo tengamos presente, repasa las evidencias de las que dispone la policía, una a una, a su interesada mujer, que prepara el segundo plato en la cocina. La mujer será a posteriori la única ajena que no crea a Blaney culpable. Cuando el otro día hablaba de Sin City, me refería al efecto opuesto: palabras que refuerzan imágenes, gestos que refuerzan pulsiones. O sea, la redundancia.

- El corte: Todo el mundo que ha visto la película recordará el corte. Rusk (Foster) acaba de invitar a Babs a su piso para ocultarla de la policía. La puerta se cierra y nos deja fuera, y una grúa baja las escaleras del primer piso y sale a la calle. Magnífico momento, somos nosotros los que nos alejamos (sospechando ya) de la escena del crimen con un paso inquieto. Justo al llegar a la calle hay un corte. La trayectoria de la grúa ha acabado y utiliza a un transeúnte como elemento para empalmar las secuencias. Aunque es sólo un momento, la cámara se queda fija en un elemento, que copa toda la visión: es un saco de patatas.

- El golpe: En el camión de patatas.

Lo que puede hacer Hitchcock con las patatas. Lo que puede hacer un guionista con Hitchcock. O más bien a la inversa. Lo que de verdad hizo Hitchcock con las novelas (muchas de ellas de las baratas).

Sólo es uno de los ejemplos de la película, que merece un estudio minucioso al que me dedicaré cuando tenga la suerte de jubilarme, dentro de unos 40 años. Infinidad de citas, referencias, anticipos, guiños... toda la película. Es una de las obras en las que Hitchcock se encuentra más cómodo sugiriendo, tramando y provocando.

Como dijo alguien en este blog, referido a otra película: "¡Olé!"

viernes, septiembre 02, 2005

Una cana al aire

Año 1989. Director y guionista: Blake Edwards. Actor principal: John Ritter,

John Ritter interpreta a Zachary Hutton, escritor con el síndrome del folio en blanco en una cuesta abajo vertiginosa que se dedica a perseguir mujeres con denuedo y a meterse en las situaciones más ridículas y humillantes que se imaginen.


En 1979 Edwards estrenó, con bastante éxito, la comedia "10 la mujer perfecta". En ella, Dudley Moore es George Webber, un pianista atacado por la crisis de la media vida al cumplir los 42 años que se queda prendado de una joven y bella Bo Derek al verla fugazmente. De mucha más difusión, es una comedia hilarante en el que no pocos recordarán a Dudley Moore volviendo del dentista, o pisando la arena abrasadora de México y momentos realmente divertidos acompañado por una decepcionada esposa interpretada por Julie Andrews. Estamos hablando de una película que se puede (podía) ver un domingo por la tarde tranquilamente. La película escondía momentos de acidez y proverbial mala baba que Edwards esparcía por la gente VIP, los cuarentones de finales de los 70, etc... Todo eso, como hemos comentado, mimetizado en forma de una comedia sana y con envoltorio de "para todos los públicos".

Pues héte que 10 años después el mismo director repite argumento, lo actualiza a los nuevos tiempos y vuelve a hacer la misma historia. John Ritter tiene 42 años al igual que Dudley Moore. También mujer e hijastro, vida acomodada y alcoholismo crónico. Sólo que ésta vez no tiene reparos a la hora de plasmar una caricatura mucho más despiadada y menos light.


Dos ejemplos que quedarán como documentos para la posteridad de dos concepciones del mismo arquetipo separadas por 10 años y, lo que es más importante, por dos culturas distintas, aunque esencialmente equivalentes.

La película comienza con una mujer subiendo la escalera de una mansión. Tras comprobar que una pareja esta haciendo el amor en una silla de barbero baja a coger un revólver y sube para sorprender a la pareja que esta vez se encuentra en la cama. Amartilla el revolver y sólo la detiene una tercera mujer que aparece en escena. Ésta última resulta ser la mujer de Zachary. La mujer que le apunta es la amante. La mujer que se revuelca con él por las sábanas es la peluquera de la amante.

La cuesta abajo de Zachary no ha hecho más que comenzar. A lo largo de la película acudirá disfrazado de Al-Ladino a una fiesta de etiqueta por error, será poseído brutalmente por una mujer culturista (memorable la frase de John Ritter en pleno acto: "Ahora sé lo que siente la señora Schwarzenagger"), sera electrocutado en un salón de belleza, le tocará correr huyendo de un macarra por usar las artes de galán trasnochado, verá cómo se quema su casa y, muchás más aparte, será fiel reflejo toda la película del paradigma de ligón patético e irredento.

Mención aparte merecen el barman de su club y su ex-suegra. De los mejores momentos de la película, parodiados y homenajeados varias veces en el cine.

Cuando la vi hace unos 8 años por primera vez lloré de risa. Recuerdo estar en casa viéndola a las 5 a.m. atacado por un dolor de estómago de tanto reír. Era un chaval de 20 años. Seguramente tendrá tantos detractores como acólitos. Es verdad que tiene algún que otrochiste fácil y también lo es que toma de "10, la mujer perfecta" el esqueleto e incluso escenas. Tampoco "10..." está entre mis películas favoritas. Anteayer la ví por segunda vez y no me reí tanto. Touché. Algo tendrá que ver que ahora las indirectas duelen más. Que ahora ya no es una figura tan alejada y ajena. Tengo pavor a verla dentro de 10 años. No me interesará la hisotria de los condones fosforescentes, el perrito del barman al que todos (¡qué demonios...!) se empeñan en pegar al techo de las patas con pegamento pero seguro que me impacta. Porque es la fotografía de una edad. La instantánea de la crisis dela media vida. La volveré a ver (aunque no creo que jamás la saquen en DVD).

Una comedia altamente recomendable. Sobretodo para quien la vea por primera vez.

jueves, septiembre 01, 2005

Sin City

Noche, multicines, muy poca gente. No me acostumbro. Lo de los trailers va a acabar conmigo. Y de pequeño me gustaban...

Sin City, Robert Rodriguez adapta un comic de Miller con la ayuda del mismo y con Tarantino. Imagino a estos dos últimos inmovilizándolo con una llave de judo al alimón para que no incluyera a alguien saltando de medio lado con una recortada y conteniéndole con cosas así. Quizá estoy siendo injusto con Rodríguez (No Zapatero, Robert) y el pobre hace lo que puede para ganarse el pan.


Me han comentado varios amigos que están encantados por la fidelidad de la película al cómic, que ha reflejado perfectamente el espíritu, la historia, los personajes, etc... Mi único contacto con el mundo del cómic se reduce a los Superhumor y los especiales (especialmente) de Mortaledo y Filemón. Mi perspectiva será únicamente cinematográfica.

Lo primero que se ve, nada más empezar, es que la película vale mucha pasta. Pero mucha. Comienza con una secuencia bien templada que pone al espectador sobre aviso: está viendo una película basada en una historia gráfica. Parece mentira, pero a partir de esa escena el espectador ya sabe "cómo" tiene que ver la película. Narrativamente, es una escena con una importancia insignificante. De esas pinceladas puntillosas que da el artista alejándose del cuadro, cuando lo ha terminado, y que ni el mismo apreciará. Se justifica únicamente porque al final se utilizará una secuencia simétrica para dotar a la película de una "estructura circular", de esas cosas que hacen que se corra gente como Medem. No sienta haber leído esto si no ha visto todavía la película. La manipulación cinematofráfica hará que haya olvidado esto a los pocos segundos de empezar la película.

Novela, cine, cómic, publicidad, video clip... feedback. Quizá para nuestros abuelos no, pero para nosotros ya es muy difícil analizar objetivamente el resultado de ese sincretismo en el cine. Hemos crecido con ello. A continuación veremos 3 capítulos que se entrecruzan, enlazan y fragmentan con mesura; por lo menos estamos acostumbrados y no cuesta esfuerzo. Amalgama de géneros: policíaco, carcelario, absurdo, terror, psicoanálisis. Quizá pueda parecer a los ajenos que es una chapuza mezclada en una cocktelera pero el resultado, lejos de eso, es algo medianamente entretenido y que resulta ameno pese a los 126 minutos de metraje.

¿Hay algún fan de Robert Rodríguez? Que no me cuelgue todavía. Hay tiros, saltos y enjambres de armas. Hay sitio para todos. Y esto hace que me pique la curiosidad. ¿Cómo se ha gestado? Es imposible considerar esta película como cine de autor. Alguien me dirá que tampoco las de Spielberg lo son. Bueno, considerando el poder de Spielberg en Hollywood y la infraestructura humana de la que dispone, además de su talento, me atrevo a decir que Spielberg es el gran autor-productor-realizador, pero Robert Rodríguez no me lo parece.

Para empezar, porque la historia no es original. Es de Miller, por lo que me han dicho, y es bastante fiel. Por lo menos lo fiel que pueden ser unos centenares de metros de celuloide a viñetas. Ignoro por completo (los créditos no me dicen nada) quién ha firmado el guión, quién ha firmado el guión técnico, y quiénes han sido (supongo que acreditados y rodados equipos de estudio) los que junto a ellos han diseñado cada una de las escenas. No acabo de ver a Rodríguez o a Miller descartando ideas y bocetos de los dibujantes de escenofrafía y dirección artística. Todo este rollo para decir que me parece un diseño de producción impecable y un resultado muy sólido.

Hay quien se ha emocionado hasta el punto de decir que marcará época, o que hay un antes y un después de esta película. Según entiendo yo, hay un antes (entre otras Dick Tracy, La lista de Schindler, publicidad, video clip, cortos...) y seguramente habrá un después, de duración condicionada al éxito de las más que seguras secuelas/tributos. Han pasado menos de dos días y ya me cuesta recordar bastante.

Es inevitable hablar de la voz-en-off. Ningún amante del cine negro podrá renegar de la misma o evaluar una película basándose en el hecho de que tenga o no voz-en-off. Pero si que hay máximas más que demostradas. Una de ellas podría ser "No digas con palabras lo mismo que estés contando con imágenes", es decir, no sienta bien esa redundancia en el cine (No es mía, jejeje, de un chaval ruso con mucha frente). Y otra "No vas a conseguir la empatía del público sólamente con la voz en off", o sea, el principal contacto con la película es visual, y es el canal infalible de identificación con el personaje. Las motivaciones de cada personaje nos las creemos, que no las sentimos. Claro que tiene que ser así, viniendo del cómic. Por eso en las historietas son personajes arquetípicos y cuya silueta cuenta toda una historia.

Lo mismo pasa en la película, pero... la voz-en-off llega a cansar. Digamos que es llevadera, aún así. Pero la película es flor de un día. No tiene trascendencia suficiente. Pueden quedar ecos en la retina de imagenes impactantes, directas y autodescriptivas pero acaba pasando lo que tiene que pasar. Nada perdura. La historia, allí se queda. Lo que funciona en la publicidad no tiene por qué funcionar el cine. Más que nada porque no vamos a ver la película 10 veces al día y porque, aunque nos llame la atención, enseguida será descartada por nuestros apaleados hemisferios cerebrales, ocupados todo el día en huir de la televisión. Por eso voy a pasar completamente de hablar de dirección artística, maquillaje, escenografía, vestuario, interpretación... (jamás hablaría de Al Pacino en Dick Tracy). Es una película entretenida.

Insisto en que no la considero una película de autor ni tampoco un manido cut&paste. (Tengo una sonora bofetada pendiente, seguida de una sesión del DVD de Jackie Brown para algún conocido que ha acusado de c&p a Tarantino.) Es entretenida, cine de consumo, que no está mal de vez en cuando.

Pistas para los indecisos:
  • me gusta más que Matrix (jajaja, quien me conozca sabrá que digo muy poco) pero antes de una semana casi la habré olvidado.
  • es el mayor festival de panderos y mujeres cañón que recuerdo haber visto en el cine. Pido perdón a la liga de mujeres en plan "La Diligencia" y a las feministas obtusas si se sienten ofendidas por este comentario. Pueden dejar sus sugerencias aquí: Basta de comentarios soeces, acabemos con ellos, que es una página con denuncias al respecto.

Digresión:

Había 5 senoritas en la fila de delante. Las cinco cogieron a los 10 minutos y se largarón, tras no recuerdo qué secuencia desagradable. Me gustaría desde aquí, hacer un llamamiento a las 5 señoritas (espectro 20-60 años) y conminarlas a salir del búnker en el que viven de vez en cuando. No hace falta leer una crítica ni ver trailers (yo no lo hago) pero les aseguro que por el título, clasificación, fotos fijas de la entrada, cartel, etc... se pueden hacer a la idea de que no van a ver "Donde reside el amor". ¿De verdad no se lo esperaban?

lunes, agosto 29, 2005

No doy crédito


Rompo mi silencio estival porque ayer osé ver un telediario, en La Primera y pase por la transición incredulidad, cabreo, indignación, descojono nuevamente. Enseguida pude constatar, gracias al locutor, que quien hablaba a la cámara no era un orco sino Cristina Narbona, ministra de Medio Ambiente. Decía a la cámara que iba a crear un "Observatorio para la sequía", para que los ciudadanos (y ciudadanas) pudieran consultar en tiempo real el estado de los embalses. No hizo público el presupuesto de tamaña epifanía.

[RECREACIÓN]
- "Toñiiiiiiiiiiiiiiiiii... Llama al 902, que no baja aguaaaaaaaaaaaa"
- "Maaaaaaaaaaaa, que no, que dicen en el teléfono que tenemos agua, que se ha debido romper una cañeríaaaaaa"
[FIN]



No voy a mentir ahora y decir que no me lo esperaba. Supongo que el PP promoverá ahora una Comisión de Investigación sobre la sequía, pero me quedo con lo de la ministra. ¿Qué más da que falte agua si lo podemos saber a tiempo? El que no se conforma es porque no quiere.

Auditorio predilecto (con todos los respetos) de los políticos españoles.













P.D. ¿Cuál es la inteligencia media que atribuye a cada español un miembro del Gobierno?
P.P.D.D. Ya queda menos para saber el resultado del sorteo de la Green Card
P.P.P.D.D.D Ayer ví un anuncio sobre un programa de españoles en campos de concentración. Es la tercera vez que lo echan en menos de un año. Antena 3 ve peligrar su contumacia con "La Jungla de Cristal" o "Los Simpson". La Primera ataca.

Actualización, 30/08/2005

Fíjense qué apropiado para este post lo que he leído hoy:

[... Alexander Zinoviev señalara en su gran obra sobre la estupidez del Poder: "Las instituciones soviéticas no planeaban soluciones a cuestión alguna, sino que eran el resultado de la búsqueda de soluciones”. Le viene que ni pintado, ¿o no? ...]

martes, agosto 02, 2005

El coeficiente Fritz Lang

Repaso las películas de Fritz Lang que he visto:

En Alemania:

* 1921 - Las tres luces
* 1927 - Metrópolis
* 1931 - M

En Estados Unidos:

* 1936 - Furia
* 1944 - La mujer del cuadro
* 1945 - Perversidad
* 1952 - Encubridora
* 1953 - Gardenia azul
* 1953 - Los sobornados
* 1954 - Deseos humanos
* 1956 - Mientras Nueva York duerme


Y no doy crédito. Comparado con Ford o Hitchcock, por ejemplo, pocas. Aunque tenga una filmografía bastante extensa no he llegado a ver más de las que he mostrado. ¿Cómo es posible que sea uno de mis directores favoritos?

Anoche vi, emocionado, "Gardenia Azul". Una "obra menor", según he leído. Un peliculón, según he visto. El mismo año que "Los Sobornados", aprovechando una campaña de marketing para Nat King Cole (actúa un número completo en el Blue Gradenia interpretando la canción del mismo nombre), Lang se saca de la manga una película en apariencia sencilla.

Norah Larkin (Anne Baxter) es una telefonista enamorada de un soldado que se encuentra en la Guerra de Corea. Las amigas con que comparte el piso le proponen que salga a divertirse en el día de su cumpleaños, pero ella prefiere cenar ante la foto de su novio decidida a abrir una carta que le envió tiempo atrás. Su pareja le informa de que está enamorado de una enfermera y que en breve contraerá matrimonio. Desesperada, acepta la invitación de una especie de playboy llamado Harry Prebble (Raymond Burr) para tomar una copa en un local llamado "Gardenia azul".

Richard Conte hará las veces de periodista a su manera (es decir, perfectamente correcto y en consonancia con su "perfil-de-escultura-tallada-en-madera"). Anne Baxter no está especialmente bella, aunque demuestra que es una actriz como la copa de un pino. El breve papel de Burr se queda con la cámara y no la suelta, al estilo Mitchum, durante las escenas en que aparece.

Al acabar la película, de apenas 90 minutos, a uno se le ha agitado el alma como con cualquier película de Fritz Lang. Está presente el característico desasosiego que es capaz de transmitir al espectador, seguramente reflejo de su agitada vida y que tan bien supo plasmar en esa misoginia en celuloide. ¿Qué es lo que tiene Fritz Lang?

Descubrí el expresionismo alemán mucho después que el cine negro americano y, aún así, no puedo dejar de considerar las películas de Lang como películas de factura americana por excelencia. No sé por qué un director de la escuela UFA se me antoja uno de los directores maś americanos. Ni siquiera sé si las ciudades americanas en los años 40 y 50 eran tal y como las muestra en sus películas, pero ya se han quedado grabadas en mi cabeza como las instantáneas más exactas.

Repaso los 88 minutos. La historia empieza con suavidad, en unos minutos están dibujados todos los personajes. Interiores, la iluminación es un personaje más o, mejor, otra manera de contar la historia al mismo tiempo. Guión característico de cine negro, grúas, planos medios predominates, primeros planos. Planos enfáticos de máquinas de escribir, de copas, de manos, las transparencias tan típicas que muestran la salida de la edición de un rotativo con escenas simultáneas, locales oscuros, gasolineras, bares, luces de neón, cabinas telefónicas, espejos rotos...

Nada nuevo, aparentemente, pero esta sensación la conozco: es el coeficiente Fritz Lang. Ese es el número mágico que explica que todos los ingredientes estén en su justa cantidad. Todos al servicio de la historia. Una obra minuciosa como la talla artesanal de un diamante. Pero precisamente para evadir al espectador de los aspectos técnicos, para sumergirlo en una historia peligrosa que hará que se agite y se clave a la butaca. El crimen, los remordimientos, el miedo y el suspense se nos muestran administrados como las dosis exactas de cianuro: es el coeficiente Fritz Lang.

lunes, agosto 01, 2005

Green Card



Desde hoy soy un flamante jugador de lotería por la Green Card. Sí, como un espalda mojada, o como el mismísimo don Vito de Corleone. Desde hoy opto a una tarjetita verde vitalicia. El sorteo corresponde al año 2007, así que todavía me queda tiempo de reacción. He encontrado "en la internet", como suelen decir los más dados al soporte analógico, una breve explicación de lo que supone.



El Congreso de los Estados Unidos autoriza la emisión y concesión de 55.000 visas o permisos de residencia permanente para emigrantes. A estas visas se las denomina "Green card" o "Tarjeta verde". Su concesión se realiza mediante un sistema informatizado de lotería, por tanto, aleatorio, entre todos los solicitantes que cumplan los requisitos formales y legales, estos últimos centrados en la elegibilidad.

Quienes obtienen una tarjeta verde pueden viajar libremente hacia y desde los EE.UU. y son considerados residentes permanentes. Están habilitados legalmente a trabajar y a recibir sanidad, educación, pagar impuestos, obtener jubilaciones, seguridad social y otras ventajas y también pueden apadrinar o esponsorizar a sus parientes que desean obtener visados de inmigrantes (tarjetas verdes). Los titulares de una "green card" pueden posteriormente solicitar la ciudadanía de los Estados Unidos y continuar manteniendo la ciudadanía de su país de origen. Las tarjetas verdes son vitalicias. Además, el afortunado ganador del sorteo anual puede llevar a residir con él permanentemente a los EE.UU a su cónyuge y a todo hijo no casado menor de 21 años. Es frecuente pues, que en una unidad familiar sean varios los solicitantes individuales que participen en el sorteo anual, ya que la suerte recaída sobre uno de ellos se extiende sobre el resto de la unidad familiar. Lo que no confiere una green card (Tarjeta o Carta Verde) es el derecho a votar en EE.UU ni una protección contra la deportación decretada por diversos motivos (incumplimiento leyes, etc)

El sorteo anual que realiza la Green Card (Tarjeta o Carta Verde) Lottery Agency del Departamento de Estado norteamericano es absolutamente compatible con cualesquiera otros procedimientos para obtener la residencia permanente. Por ejemplo, quien posea ya un visado de estudiante puede participar en el sorteo anual de tarjetas verdes, sin que ello perjudique los derechos adquiridos con la visa que ya posee. Igualmente la solicitud de participación en la Lotería de la Diversidad (Diversity Lottery) no afecta en absoluto a las solicitudes de Visados de No-Inmigrate o de visitante que ya estén en curso.


La suerte está echada...

¡Que empiece el combate!

No hablaremos de boxeo, pero sí sobre las opiniones encontradas de dos de los teóricos de cine más interesantes que han existido. A la izquierda, André Bazin. Uno de los padres de "Cahiers du Cinéma", amante del cine más que teórico, que nos dejo muy joven. El chauvinismo francés se ve con otros ojos cuando es Bazin el que peca. Por desgracia, la izquierda lo estigmatizó como místico y burgués. Su "¿Qué es el cine?", editado por Rialp, debería estar en todas las estanterías de los cinéfilos.


En el lado derecho, Jean Mitry. Científico y teórico puro y duro. Una mirada mucho más aséptica aunque enriquecedora y minuciosa. Desconozco si nos ha dejado o está entre nosotros, pero en el caso de estar vivo alcanzaría la friolera de 98 años. Tras más de 5 años manoseando el volumen I de su "Estética y psicología del cine", editorial Siglo XXI, conseguí por fin (en estado tan lamentable que me rebajaron 5 euros del precio) el segundo volumen, el dedicado a las formas.



Al principio de "¿Qué es el cine?", Bazin se plantea el lugar a ocupar por éste en el conjunto de las artes. Y dice, primero, sobre la fotografía: "Por primera vez una imagen del mundo exterior se forma automáticamente sin intervención creadora por parte del hombre, según un determinismo riguroso. La personalidad del fotógrafo sólo entra en juego en lo que se refiere a la elección, orientación y pedagogía del fenómeno; por muy patente que aparezca al término de la obra, no lo hace con el mismo título que el pintor [...] La fotografía obra sobre nosotros como fenómeno "natural", como una flor o un cristal de nieve en donde la belleza es inseparable del origen vegetal o telúrico". Hasta aquí incluso Mitry estaría de acuerdo. Sigue disertando sobre la fotografía y su superioridad, en cuanto a semejanza a la realidad, sobre la pintura: "Sean cuales fueren las objeciones de nuestro espíritu crítico nos vemos obligados a creer en la existencia del objeto representado, re-presentado efectivamente, es decir, hecho presente en el tiempo y espacio". Una vez dicho esto, pasa a hablar sobre el cine: "En esta perspectiva, el cine se nos muestra como la realización en el tiempo de la objetividad fotográfica. El film no se limita a conservarnos el objeto detenido en un instante como queda fijado en el ámbar el cuerpo intacto de los insectos de una era remota, sino que libera al arte barroco de su catalepsia convulsiva. Por primera vez, la imagen de las cosas es también la de su duración: algo así como la momificación del cambio."

Dice Mitry: " [...] De ahí que sea de una ingenuidad mayúscula pensar que porque la cámara registra automáticamente un dato real, nos ofrece una imagen objetiva e imparcial de esa realidad. Es lo que hace André Bazin. [...] Pero lo que es objetivamente virgen, lo que la imagen pone de manifiesto, no es lo real en sí, sino una apariencia nueva correlativa a la realidad inmediata del mundo y de las cosas, a la que metafóricamente podríamos denominar la 'percepción de la cámara', la cual, independientemente incluso de la voluntad o de la elección del realizador, practica de modo automático esa segregación del espacio y, por tanto, esa reestructuración de lo real que, de este modo, ya no es 'objetiva ni inmediata'.


Así que esas tenemos. Primer capítulo y ya está Mitry mordiéndole el cuello a Bazin. Uhmmm. Y haciendo trampa. Mitry ha descontextualizado una frase sobre la reflexión anterior de Bazin y la hecho puré. Más que nada porque quien lea a Mitry sin leer el fragmento completo de Bazin no sabrá que éste estaba comparando no ya el cine sino el carácter de la fotografía respecto al resto de las artes y en especial con la pintura. También porque, al igual que yo (donde las dan las toman), está haciendo uso del ventajoso fisking, y cuando el autor a destripar lleva diez años muerto (1968, primera edición de Estética y psicología del cine) me parece una actitud un tanto abusona. Sin embargo no creo que sea éste el único capítulo. Una ojeada rápida me muestra que está citado en casi todo el libro.

Existen muchas diferencias entre Mitry y Bazin, pero una muy característica es que a Bazin no se le caen los anillos hablando de películas. Mientras que Mitry sólo se detiene en obras maestras y autores prestigiosos, a Bazin no le importa hablar de obras menores o incluso de baja calidad si le sirven para desarrollar una idea. Eso le coloca en un plano superior, ya que es archisabido su carácter de pionero e incluso de descubridor de talentos.

Continuará el combate, pero se me ocurren unas cuantas ideas al respecto:

¿Pierde el cine digital el carácter de representación de lo real por su carácter finito y discreto? ¿Es la fotografía superior atendiendo al caracter infinito (continuo) de la materia? ¿Se pierde en ese sentido el "alivio" que siente el espectador al no tener que verificar la correspondencia con la realidad? ¿Dónde coloca esto a los dinujos animados o incluso las animaciones por ordenador? ¿Es arte al cuadrado? ¿Quién es el autor de un film de animación?